Aparentemente, el uso de
perfumes y fragancias ha sido un común denominador de casi todas las culturas
del mundo, a lo largo de la historia de la humanidad. De alguna manera, los
distintos pueblos, con sus diversos grados de tecnología se las han ingeniado
para extraer perfumes o fragancias agradables de distintos elementos de la
naturaleza.
Los primeros registros
que se tienen de la elaboración de perfumes se remontan hasta la edad de
bronce, 4500 años antes de Cristo. El uso que se le daba a estas sustancias
olorosas extraídas principalmente del reino animal era ritual, de adoración a
las divinidades y en ritos funerarios.
Los Egipcios llevaron el
arte de la elaboración de los perfumes a un pico tecnológico y de calidad,
pocas veces superado. Los egipcios eran grandes maestros en la fabricación de
perfumes, pero también en su conservación, pues lograron darse cuenta que la
conservación de los perfumes es casi tan importante como sus procesos para
elaborarlos.
La elaboración de perfumes
por parte de los egipcios seguía cinco grandes etapas:
·
Vehículo. Se
refiere a una sustancia vector, que no debe aportar fragancia en sí, sino debe
servir para vehiculizar los principios activos.
·
Hacer
astringente a esta sustancia, es decir quitarle o reducirle el componente graso
lo más posible, pero que aún conserve sus virtudes de solvente.
·
Preparación
de un medio líquido en base a este vehículo
·
Preparación
de las sustancias secas –las que finalmente aportarán fragancia al perfume
·
Cocción de
ambos componentes
En la elaboración de los
perfumes, desde el comienzo de esta actividad, se suelen usar sustancias
vegetales, como flores, y hierbas y plantas aromáticas, pero también se emplean
sustancias de origen animal, como el ámbar gris, extraído de las ballenas. Tan
preciado era el ámbar gris que por mucho tiempo se usó como moneda para
operaciones comerciales. La caza indiscriminada de las ballenas para extraerles
este preciado material casi las lleva a la extinción.
El ámbar gris es una
sustancia que se extrae de la sección biliar y los intestinos de estos
cetáceos. Se cree que su utilidad es la de proteger las vísceras durante el
proceso de la digestión de alimentos. Al extraerlo, tiene un color blancuzco,
con algunas manchas negras, y su olor es fétido. Pero al dejarlo al sol,
mediante un proceso de fotodescomposición, su color y su textura cambian,
volviéndolo una sustancia grisácea. El olor cambia, convirtiéndose en un dulce,
terroso y marino aroma. El ámbar en estado es comestible, pareciéndose mucho al
chocolate.
Chipre era otro pueblo de
la antigüedad donde se elaboraban los perfumes más buscados del mundo antiguo,
que se comercializaban en todo el mundo conocido, desde Europa hasta Asia.
Recientemente, los arqueólogos han descubierto una fábrica de perfumes en la
isla de Chipre, de unos cuatro mil años de antigüedad. Para su elaboración se
empleaba canela, laurel y mirto. En esta fábrica se encontraron toneles de
aceite de 500 litros de capacidad, lo que da cuenta de la importancia de esta
industria para las economías locales de ese momento.